viernes, 2 de julio de 2010

Favelart: más delirio liberal


Lucio Carvalho, "Favelart," 2010

Para celebrar el 50avo aniversario del edificio del Museo Guggenheim de Nueva York (construido por Frank Lloyd Wright), el museo lanzó una convocatoria para un concurso que correspondiera con la exposición: “Contemplando el Vacío: Intervenciones en el Guggenheim,” invitando a los participantes a reimaginar la famosa rotunda del museo y a enviarles la imagen por medio de Flickr. Los curadores eligieron entre otras, esta pieza de Lucio Carvalho de Sao Paulo, Brasil, “Favelart.” Según el autor, “Favelart” está inspirado en Brasil, “un lugar en el que si la cultura no llega a alcanzar las partes pobres, la pobreza invadirá la cultura.”
La intervención de Carvalho en el Guggenheim es la literalización de su declaración: una “invasión” de la pobreza a la alta cultura representada por la icónica rotunda del Guggenheim. Este gesto pseudo-político e ingenuo de Carvalho de “hacer visible lo invisible” y el gesto PC (políticamente correcto) del Guggenheim de “incluir” a la pobreza en su espacio de exposición, tiene implicaciones claramente ideológicas (de tipo liberal) y refleja cómo se mira hoy a la pobreza sistémica, por un lado, desde lugares cómodos como instituciones culturales millonarias resguardadas por discursos y plataformas “democráticas,” artistas oportunistas y curadores dedicados tanto a las relaciones públicas como a la corrección política. Por otro lado, refleja la tendencia (también liberal) de celebrar las ciudades “no planeadas” y a los individuos que crean soluciones baratas y novedosas para hacerse de un techo, sistema de cañerías, pisos, paredes y espacios interiores, sin considerar las condiciones de vida (de sobrevivencia) y trabajo (precario) de los excluidos favelados.
Visto desde el punto de vista liberal, el estilo arquitectónico de la favela, basado en “iniciativas individuales,” encarna el espíritu de lo “universal.” Por estas razones, las instituciones reguladoras han reconocido a las favelas como un paradigma positivo y viable para soluciones baratas de viviendas. También se ha mirado a la arquitectura de favela como la vanguardia arquitectónica y en el caso de “Favelart” de Carvalho, al contrastar con la “grandeza modernista” de Lloyd Wright, se le afirma como nuevo paradigma arquitectónico.
Se ha comparado a las ciudades contemporáneas con los aeropuertos en tanto a que ambos tienden a ser genéricos. Se habla también de la “pérdida de identidades” derivada de la “vacuidad” modernista de las ciudades genéricas, un proceso intencional opuesto a la identidad, que tiende a la homogeneización encauzada hacia la similitud. Ello está ligado a la demonización de las identidades fijas y sobredeterminadas, de la centralización y de los esencialismos. En contrapunto, la periferia se convirtió en locus potencial de valorización por ser espacios urbanos en “constante devenir,” y en los últimos veinte años se han manifestado esfuerzos por conceptualizar y teorizar la periferia y sus espacios “lisos” (en el sentido del lingo de Gilles Deleuze y Félix Guattari). El ejemplo paradigmático fue Lagos, Nigeria, la ciudad más grande de África que más rápido va creciendo en el mundo; se le considera modelo de “megaciudad” que provee una mirada a lo que serán las ciudades del futuro. El arquitecto Holandés y teórico de la urbanización Rem Koolhas trabajó con sus estudiantes de la Escuela de Diseño de Harvard en un proyecto tomando a Lagos como caso de estudio (concretizado en un libro publicado en 2006 Lagos: How it Works). Koolhaas describió la megalópolis como “caracterizada por una fascinante auto-organización, en una combinación extraña entre extremo subdesarrollo y desarrollo sofisticado: el anuncio del futuro.”
Desde este punto de vista, los problemas de las megaurbes sólo existen en el ojo del espectador, ya que hordas de arquitectos, combinando el diseño, urbanismo, geografía, sociología, arte y fotografía, se han apresurado a mapear los fascinantes procesos urbanos de ciudades encogiéndose en Europa del Este, megaciudades en China, asentamientos ilegales en los Balcanes de la posguerra: de esta forma, las ciudades del tercer mundo se han convertido tanto en paradigmas como sitios de extracción de herramientas conceptuales para desarrollar una práctica arquitectural de “vanguardia” –reduciendo los problemas inherentes a los asentamientos ilegales a su aspecto estético. La idealización de la favela la describe como “vibrante,” y “auténtica,” poblada de “emprendedores competitivos” con soluciones improvisadas y creativas, “auto-organizadas.”
Más de un billón de gente (la mitad de la población mundial urbana) vive en asentamientos ilegales. Claramente la supuesta auto-organización no es mas que la adaptación colectiva a condiciones de vida extremadamente duras y la “improvisación creativa” implica la búsqueda de la existencia al margen de la economía de comunidades sin red de apoyo y sin esperanzas de movilizarse en la escalera socio-económica sobreviviendo. Tentativamente calificaremos a forma liberal de reducir los asentamientos ilegales a sus características estéticas de perversa.



Algunas imágenes de Lagos

POSTSCRIPT 1: Cita de Zizek de "Living in the End of Times" (Verso, 2010) criticando implacablemente la mentalidad liberal y su relación con África: "La actitud que soslaya la adopción de distancia irónica y benevolenta hacia costumbres distintas a las propias y el sentir placer al observar peculiaridades locales ajenas mientras filtramos la información que es verdaderamente traumática resulta en la versión posmoderna del racismo en su esencia. Cuando nos muestran escenas o imágenes de niños muriéndose de hambre en África, haciéndonos un llamado para que los ayudemos, la lógica que soslaya el mensaje ideológico es algo así como: "No pienses, no politizes, olvídate de las causas verdaderas de su pobreza, actúa, contribuye con dinero para que no tengas que pensar!" (p. 4)



sábado, 19 de junio de 2010

"Highlights" de Art Basel 2010 (arte contemporáneo): vanitas, vanité, décadence e ilusiones liberales






Desde Nietzsche o desde el “desencantamiento del mundo” (la salida de la religión), los humanos dejamos de creer en las verdades absolutas. Si en esta época creemos en la materialidad de la humanidad, entonces el mundo material no puede ser despachado a favor de un tipo de retiro a la trascendencia etérea. En la historia del arte, el género del ‘vanitas’ en pintura, simboliza la banalidad de la vida terrena (y evidentemente la trascendencia etérea) según la cita bíblica: Vanitas vanitatum omnia vanitas, es decir, “Vanidad de vanidades: todo es vanidad.” Este cráneo de azúcar al evocar al vanitas (y al cliché del folklor mexicano) se convierte en una tautología; vaciando el aspecto simbólico del género del vanitas (y del cráneo en sí: que es el recordatorio de la certeza de la muerte), es un bucle de vanidad consumible, de decoración golosa, seductora y apetitosa. Todas las imágenes, cada una a su manera, nos confrontan con la muerte, con nuestra propia finitud: sin embargo, no lo hacen de forma devocional o ritual o filosófica, sino como objeto de consumo.
Sabemos que con el capitalismo la “realidad” que se nos presenta es absolutamente falsa, y sin embargo, seguimos existiendo dentro de ella porque ya no creemos en nada más allá de la aparición inmediata de las cosas. La ideología está localizada en lo que hacemos, y no en lo que sabemos, ni en lo que creemos. Ésta es la problemática que dio lugar a la nueva lógica que alimenta al mundo más allá del humanismo secular-imanentista y su conclusión inevitable: la indiferencia capitalista, que reduce a los problemas del mundo y de los humanos a sintomatologías, fenómenos inevitables, cosas ‘mejorables’ y problemas ‘intervenibles.’ La violencia física y emocional hacia las mujeres: glorificada en estas imágenes (y hecha opaca en los muros-blockbuster cubiertos de grasa proveniente de liposucciones de Teresa Margolles) indica la actual indistinción entre ideal y real; las imágenes son también voyeristas a la vulnerabilidad de la imagen y psique femeninas provocadas por la cultura actual que dicta ciertos comportamientos normativos a las mujeres. Finalmente, la imagen-texto de Jenny Holzer expresa la esencia del liberalismo: una falsa política, blasé de la denuncia y la crítica y secuestrada por los dueños de los medios de producción en el nombre de la libertad (de expresión).

martes, 8 de junio de 2010

La guerra de imágenes y de opinión están encubriendo un cambio discursivo en el conflicto y la estrategia israelí; ¿Y Gaza y los gazauis?

¿Qué está en juego en cuanto en cuanto a las estrategias del activismo solidario y el trabajo humanitario?

Según el CIJ, la crisis provocada por el ataque pirata y uso excesivo de fuerzas del IDF (Ejército de Defensa Israelí) el pasado 31 de mayo a más de 700 activistas de cuarenta países intentando romper con el bloqueo de Gaza a través de la « Flotilla de la Libertad », y que le costó la vida a nueve de ellos, la operación conocida como "Brisa Marina," se ha convertido en un desastre mediático escamoteando (como siempre) implicaciones complejas y cambios estratégicos en el desarrollo del conflicto. Después de los ataques, Israel tuvo durante 48 horas el control absoluto de las imágenes que circularon en los medios, habiendo confiscado las cámaras, celulares y computadoras de los activistas y periodistas a bordo de los barcos. Israel incluso distribuyó algunos videos manipulados – en el caso particular de uno lo admitió; aparecieron también sospechosas imágenes grabadas por cámaras nocturnas del IDF al ataque al Mavi Marmara, oportunamente marcadas con guías de lectura y textos. El servicio de relaciones exteriores israelí distribuyó “por error” a la prensa internacional un video parodiando la canción de 1985 “We are the World”, aquí: “We Con the World”, que muestra a un grupo de israelíes encarnando estereotipos tanto de activistas como de musulmanes, palestinos y árabes, burlándose de ellos y actuando la línea oficial del gobierno israelí con respecto a la flotilla: “eran terroristas armados llevándoles armas a Hamas.” Israel se disculpó de haberlo difundido. El video, junto con imágenes de expresiones de fervor nacionalista pro-israelí (por ejemplo: en el rally pro-israel en la universidad Ben Gurion en Tel Aviv el 2 de junio, o la demostración del 7 de junio frente a la embajada de Turquía en Israel), han hecho sacar a relucir los sentimientos racistas de los israelíes ensalzados aún más por las imágenes publicadas por el periódico turco Hürriyet de soldados israelíes siendo “ajusticiados” por los pasajeros del Mavi Marmara. El sentimiento consensual que predomina de este lado es: “Israel tiene derecho y obligación de hacer el trabajo sucio,” de defenderse de sus enemigos y de “darle una lección al mundo.” (Y a los palestinos: qué mas que las amenazas de muerte y destitución del Knesset que ha recibido Hanin Zu’abi)

La otra cara de la historia comenzó a emerger una vez que los activistas aprehendidos en aguas internacionales (y por tanto secuestrados por el IDF) fueron liberados. Estuvieron detenidos alrededor de 48 horas entre el puerto de Ashdod y en un centro de detención en Beersheva (ambos cerrados a los medios de comunicación y periodistas). A partir de su liberación empezaron a circular en la red, en los medios mainstream y alternativos, entrevistas y testimonios con representantes del movimiento “Free Gaza” y con miembros de la flotilla que contaron su versión de la historia. Por ejemplo, el de Edward Peck, antiguo embajador de Estados Unidos, el de el reportero de Al Jazeera Jamal Elshayyal, el testimonio-diario escrito del escritor sueco Henning Mankell, o las entrevistas hechas a una de las fundadoras del movimiento “Free Gaza” de Huwaida Arraf. Desde el punto de vista de la flotilla, el IDF comenzó a atacar a los activistas con bombas de sonido y de gas, con balas cubiertas de goma o municiones reales desde los helicópteros y barcos que rodearon al Mavi Marmara (las autopsias comprobaron que varios de los activistas muertos tenían disparos a la cabeza). Esta versión contradice a la oficial israelí que afirma que los soldados fueron atacados para ser linchados y que el ataque a los pasajeros y tripulantes del Mavi Marmara fue en defensa propia. Los activistas han alegado además, que son sobrevivientes y víctimas de maltrato, golpes, humillaciones y privaciones físicas al momento de haber sido secuestrados por Israel.

Sin embargo, al ampliar el enfoque de los eventos recientes, se hace claro que la regla en la política israelí con respecto a la solidaridad internacional y trabajadores humanitarios, ha sido deportar, negar la entrada, revocar visas de trabajo, arrestar, mutilar y atacar (hasta mortalmente) a activistas extranjeros y trabajadores de ONGs en Cisjordania. Muchos de ellos son miembros europeos o norteamericanos del ISM –Movimiento Internacional de Solidaridad, pero también palestinos. La lista de deportados, heridos, muertos y mártires es larga y uno de ellos fue la activista Rachel Corrie asesinada por el IDF en 2002. Con el ataque al Mavi Marmara, se hace claro, por un lado, que el humanitarismo y el trabajo de los derechos humanos (los miembros del ISM se describen como “activistas en pro de los derechos humanos” y “escudos humanos”) han entrado en juego en el espacio de batalla del conflicto que se ha expandido para incluirlos, discursiva y físicamente. Por otro lado, que la estrategia de utilizar al pretexto humanitario para romper el bloqueo a Gaza de la “Flotilla de la Libertad”, constituye un alejamiento de la alegada la neutralidad del “trabajo humanitario” mezclado con el “activismo” de resistencia y protesta. Aquí vale la pena mencionar el antecedente histórico a la “Flotilla de la Libertad,” el barco “Île des lumières,” enviado en una misión humanitaria y mediática a Vietnam en 1979. Bernard Kouchner (junto con André Glucksmann y Bernard Henry-Levy y otros exmaoistas), fundó el “Comité: Un bateau pour le Vietnam,” con el propósito de rentar un barco para rescatar a los refugiados políticos vietnamitas que huyeron del régimen comunista en barquitos y que estaban ahogándose en el mar de la China meridional. También tenían como meta atestiguar la catástrofe, denunciar las violaciones a los derechos humanos, traer socorro y lanzar una campaña mediática a nivel mundial. Oportunamente, el gesto denunciaría al régimen dictatorial comunista de Pol Pot, lo cual encajaba ideológicamente con el humanitarismo, anti-maoísmo y despolitización de finales de los setentas en Francia (representado por los exmaoistas mencionados). La “Flotilla de la Libertad” comparte el aspecto simbólico del “Île des lumières” ya que ambos no se darían abasto para socorrer a todo el mundo; también el hecho de que el gesto simbolizado por los barcos no es utópico, sino una acción concreta y real, bajo la premisa de que es necesario intentar actuar y romper el silencio y enfocar la atención tanto al bloqueo como denunciar la brutalidad del régimen comunista de Pol Pot (de Netanyahu) y de traer socorro ante la crisis humanitaria.

Israel por su lado, va varios pasos más adelante que los activistas en la guerra legislativa y de palabras, al sostener que no hay crisis humanitaria en Gaza (ya que deja entrar el mínimo de bienes para que sus habitantes sobrevivan) y que por lo tanto la flotilla no era una misión de socorro sino una “provocación para deslegitimizar a Israel.” El ministro de relaciones exteriores, Danny Ayalon, describió la flotilla como “Una armada de odio y violencia de apoyo a la organización terrorista Hamas.” Israel ha reclamado el monopolio del espacio humanitario y de la entrega de ayuda humanitaria. Su política es la de “administrar” la crisis y por lo tanto, justifica su ataque “en defensa propia” a la flotilla alegando que la agenda escondida tanto de la ayuda humanitaria como de los activistas de los derechos humanos es apoyar a terroristas. De esta manera los ha situado como enemigos de Estado y reafirmado su política de administrar la situación humanitaria en Gaza. Además, Israel argumenta que Gaza es bloqueada tanto por Israel como por Egipto, aunque para evitar esta acusación lo primero que hizo Egipto después de los ataques fue abrir la frontera de Rafah. Así, el 31 de mayo de 2010 Israel defendió su derecho de bloquear a Gaza, denominarla “zona de guerra,” de seguir “administrando” su crisis humanitaria y de emplear el bloqueo y boicot de la economía de Gaza como arma de guerra .

La represión de trabajadores humanitarios y de derechos humanos no es nueva ni en Israel ni en el mundo; desde Copala, Oaxaca hasta Irak, Afganistán y Bosnia y ha sido efectuada por paramilitares, criminales y estados represivos. Esto plantea, por un lado, un problema complejo al trabajo humanitario y a los movimientos sociales y de resistencia a nivel discursivo, y tal vez hasta nivel constitutivo. Evidentemente Israel les ha conferido un nuevo estatus a las ONGs y a la solidaridad internacional, el de “amenaza estratégica” a la par que las armas nucleares iraníes o los cuetes Katiuska. Con la “Flotilla de la libertad,” el humanitarianismo encontró aquí su límite; en principio basado en la imparcialidad y en el compromiso ético con los ciudadanos que resultan víctimas de las guerras, con la “Flotilla de Gaza” se mostró evidentemente partidario, reduciendo el trabajo de solidaridad a la tarea de la contra-información mediática. Mientras tanto, opinionistas y medios pro-israelíes y en pro-de la flotilla se encuentran sumergidos en una guerra de palabras, de “hasbara,” ante la opinión internacional. Israel se encuentra sin embargo, actuando como siempre, sabiéndose impune ante su crímenes de guerra y siguiendo su estrategia de divorciarse de la comunidad internacional, ignorando su opinión, y de aislarse y escudarse detrás de Estados Unidos.

Por otro lado, los ataques a trabajadores humanitarios y activistas solidarios han hecho evidente que es necesario replantear la disidencia más allá del discurso humanitario ante la actual guerra civil de los Estados en contra de formas de vida que no tienen más que estar a la defensiva. Esta guerra ha borrado la distinción entre la existencia política y la vida desnuda, los ciudadanos y los militares, y es una guerra librada con la violencia del biopoder que administra la vida y las condiciones de vida. Si la tendencia al trabajo humanitario que surgió en los años setenta (específicamente en Francia), basado en una ética de responsabilidad ante la urgencia a actuar, más allá de la utopía, insertándose en la realidad, tal vez sea tiempo de invocar de nuevo las utopías. En este caso, la de realizar el potencial del encuentro de cuerpos afectados por la misma forma de vida que yo, realizando el potencial de la comunidad a partir del sentido en común. Determinando una comunidad a partir de una masa de cuerpos para terminar con la hostilidad que me aleja de mi propio poder: sería re-politizar.


POSTSTRIPT: En su ensayo para la edición impresa en inglés de julio de 2010 de "Le monde diplomatique," "NGOs are 'the enemy within," Eyal Weizman y Thomas Keenan argumentan que la violencia verbal y física ejercida por parte del Estado de Israel a la Flotilla de la Libertad es sintomático de una estrategia cuyas huellas datan de la operación “Plomo Fundido” en Gaza (2008-09). Ellos notan desde entonces, que la retórica de Netanyahu ha subido un poco y que es parte de una actitud más amplia que tiene el Estado de Israel hacia la ayuda humanitaria, las que abogan por los derechos humanos, las ONGs y las organizaciones en pro de la paz. La estrategia hacia éstas organizaciones parte de concebirlas como amenaza estratégica y como productos de enmarcarlas discursivamente como enemigos, y así justificar, por ejemplo, la violencia de los soldados hacia los tripulantes del Mavi marmara. Esta estrategia le sigue al Reporte Goldstone en el que Israel sintió que los grupos humanitarios y de paz se volvieron una fuerza efectiva dentro del conflicto, al hacerse más visibles e importantes. Israel ha estado tomando muy enserio a estos grupos como amenaza y por ejemplo, en un intento por deslegitimizarlo, ha acusado al grupo israelí B’Tselem de ser enemigo del estado. Según Weizman y Keenan, el control sobre las condiciones de la vida civil se ha convertido en una de las armas del conflicto: ya que es imposible para Israel suprimir los ataques de katiushkas provenientes del sur de Líbano y de Gaza, se han dado a la tarea a extraer dolor a los ciudadanos, causándoles miedo y devastación. El “daño colateral” es un término que en lingo militar significa un resultado no deseado e inevitable; sin embargo, Israel ha hecho que el “daño colateral” se convierta en un instrumento político efectivo; de este modo, la destrucción, las heridas, es el precio a pagar por apoyar organizaciones militares. Según Weizman, si a Israel se le quita la posibilidad de responder de esta manera a la resistencia Palestina, se le quita su última herramienta militar.

Para Weizman y Keenan, los ataques son el síntoma de que el gobierno israelí percibe a estos grupos como amenaza de estado, como “provocaciones con el propósito de deslegitimizar a Israel.” Dentro de este marco, el ataque a la flotilla obedece una lógica compleja que confirma en la práctica la definición de los activistas humanitarios y en pro de los derechos humanos como enemigos de estado y reafirma el intento del estado de administrar la situación humanitaria en Gaza como política de ocupación.
En noviembre de 2009, Netanyahu identifió tres amenazas a Israel: primero, la ‘nuclearización de Iran’, que ha ‘amenazado de borrar a Israel del mapa.’ Segundo, los ataques de ‘misiles y cohetes’ de organizaciones islamistas como Hamas y Hezbollah. Tercero, “el intento de negar a Israel el derecho de la auto-defensa, por ejemplo como el Reporte Goldstone,” lo que percibieron como un abuso políticamente motivado de la ley internacional humanitaria. El gobierno israelí se ha dado a la tarea de ejecutar un proyecto de “contra-deslegitimización” dirigido a organizaciones humanitarias. Dos decisiones legales recientes en Israel reflejan esta política: El voto mayoritario en el Knesset de pasar una ley quitándoles a los grupos que reciben fondos de gobiernos extranjeros (como casi todos los humanitarios y defensores de los derechos humanos) de su estatus de no pagar impuestos y por lo tanto, su habilidad para recaudar fondos en el extranjero. El ejército, por su lado, ha comenzado a confrontar a activistas extranjeros con renovado vigor: invadiendo pueblos palestinos para arrestar no a militantes o miembros de milicias, sino a activistas internacionales (miembros del Movimiento Internacional de Solidaridad). La designación de activistas y grupos de ayuda humanitaria como enemigos explica la operación militar que se ordenó en contra de la “Flotilla de la Libertad.” En este momento, cuestiones de humanitarianismo y derechos humanos han tomado un rol importante en el conflicto y por lo tanto el “espacio de batalla” se ha expandido para incluirlos discursiva y físicamente. La regulación de la ayuda humanitaria y la deslegitimización de las leyes internacionales de derechos humanos por parte de Israel y su utilización como instrumentos de poder del estado, sitúan al incidente del Mavi Marmara como el inicio de una batalla en contra de la ley y la ayuda humanitaria.


Una versión anterior de su ensayo, "The Third Strategic Threat," está disponible aquí: http://www.opendemocracy.net/thomas-keenan-eyal-weizman/israel-third-strategic-threat
y un podcast de "Le Monde diplomatique" con una entrevista con Weizman, está aquí: http://mondediplo.com/2010/07/07podcast

Follow Up: Artículo sobre un intento libanés fallido de romper el bloqueo ilegal a Gaza en Agosto 2010, http://counterpunch.com/amiri08272010.html

domingo, 6 de junio de 2010

Distinción entre "protesta" y "resistencia" según Ulrike

“Protest ist, wenn ich sage, das und das passt mir nicht. Widerstand ist, wenn ich dafür sorge, dass das was mir nicht passt, nicht länger geschieht.” (Protestar es decir “no ocurrirá más” porque no me va. Resistir es cuando me ocupo de que lo que no me va, deje de suceder).
Ulrike Meinhof
Meinhof hace una clara distinción entre el discurso de la protesta en que en la protesta, lo que “no me va” se identifica nombrándolo; el acto de resistencia, en cambio, apunta a la raíz de lo que “no me va” y tiene la meta de eliminarlo. Se hace evidente que actuar es más efectivo que decir; al actuar uno se asegura de algo que el discurso sólo puede nombrar. Es reconstituir al mundo en su potencialidad, extirpando su potencial de hacer daño. Tal vez resistir implica dejar de ser ciudadanos, una masa definida, formada y contenida por el Estado. Si dejamos de ser 'ciudadanos' podríamos involucrarnos todos en los procesos políticos.
Dominic Fox, “Cold World: The Aesthetics of Dejection and the Politics of Militant Dysphoria,” (London: Zero Books, 2010)

Poststrcript: El CIJ recomienda el excelente ensayo de Ramzy Baroud sobre la "Cultura (liberal) de la Resistencia"; he aquí un fragmento:
"Resistance is not a band of armed men hell-bent on wreaking havoc. It is not a cell of terrorists scheming ways to detonate buildings.
True resistance is a culture.
It is a collective retort to oppression.
Understanding the real nature of resistance, however, is not easy. No newsbyte could be thorough enough to explain why people, as a people, resist. Even if such an arduous task was possible, the news might not want to convey it, as it would directly clash with mainstream interpretations of violence and non-violent resistance. The Afghanistan story must remain committed to the same language: al-Qaeda and the Taliban. Lebanon must be represented in terms of a menacing Iran-backed Hizbullah. Palestine’s Hamas must be forever shown as a militant group sworn to the destruction of the Jewish state. Any attempt at offering an alternative reading is tantamount to sympathizing with terrorists and justifying violence.
The deliberate conflation and misuse of terminology has made it almost impossible to understand, and thus to actually resolve bloody conflicts.
Even those who purport to sympathize with resisting nations often contribute to the confusion. Activists from Western countries tend to follow an academic comprehension of what is happening in Palestine, Iraq, Lebanon, and Afghanistan. Thus certain ideas are perpetuated: suicide bombings bad, non-violent resistance good; Hamas rockets bad, slingshots good; armed resistance bad, vigils in front of Red Cross offices good. Many activists will quote Martin Luther King Jr., but not Malcolm X. They will infuse a selective understanding of Gandhi, but never of Guevara. This supposedly ‘strategic’ discourse has robbed many of what could be a precious understanding of resistance – as both concept and culture.
Between the reductionst mainstream understanding of resistance as violent and terrorist and the ‘alternative’ defacing of an inspiring and compelling cultural experience, resistance as a culture is lost. The two overriding definitions offer no more than narrow depictions. Both render those attempting to relay the viewpoint of the resisting culture as almost always on the defensive. Thus we repeatedly hear the same statements: no, we are not terrorists; no, we are not violent, we actually have a rich culture of non-violent resistance; no, Hamas is not affiliated with al-Qaeda; no, Hizbullah is not an Iranian agent. Ironically, Israeli writers, intellectuals and academicians own up to much less than their Palestinian counterparts, although the former tend to defend aggression and the latter defend, or at least try to explain their resistance to aggression. Also ironic is the fact that instead of seeking to understand why people resist, many wish to debate about how to suppress their resistance."

Disponible en red: http://counterpunch.com/baroud07152010.html

miércoles, 2 de junio de 2010

For all the الشهداء of the most recent Israeli agressions, in solidarity

Fragment from Mahmoud Darwish's "State of Siege"

A woman asked the cloud: please enfold my loved one
My clothes are soaked with his blood
If you shall not be rain, my love
Be trees
Saturated with fertility, be trees
And if you shall not be trees, my love
Be a stone
Saturated with humidity, be a stone
And if you shall not be a stone, my love
Be a moon
In the loved one’s dream, be a moon
So said a woman to her son
In his funeral
He goes on to add:
During the siege, time becomes a space
That has hardened in its eternity
During the siege, space becomes a time
That is late for its yesterday and tomorrow



Drawing from Emily Henochowicz's sketchbook available here: http://picasaweb.google.com/emily.henochowicz/SketcbookPart2#5369574655425644482




And we can definitely relate to this "Before and After" Palestine and Palestinians who've taught us so much
From Emily's blog: http://thirstypixels.blogspot.com/2010/05/me-to-then-me.html

Santiago Sierra: Tour global del "No" www.noglobaltour.com

***FRAGMENTO APROPIADO POR EL CIJ DE UN ENSAYO MÁS LARGO E INÉDITO ESCRITO EN DICIEMBRE DE 2009***

LA BANALIDAD DE NO

"La rebelión ha conocido cincuenta años de recuperación mercantil, la asociación de sus ideales con fines lucrativos y la conversión de toda una clase de contestatarios al reformismo de mercado. La cuestión no es ya cuál es el contenido de ese no, sino porqué el no ha perdido su contenido. ¿Contra qué, contra quién decir no?"
Camille de Toledo, Punks de boutique, 2001.

"La tarea de los círculos culturales es la de capturar intensidades nacientes y de sustraer el sentido de lo que sea que estés produciendo, mientras que la tarea de los círculos militantes es de capturar tu energía para impedirte que milites. Los ambientes militantes extienden una red difusa en la totalidad del territorio francés y son invariablemente interceptados en su camino hacia el desarrollo revolucionario. Lo único que pueden ofrecer es la historia de sus (muchas) batallas perdidas y la (gran) amargura que ellas les causaron."
Comité invisible, La insurrección que llega, 2007.

Sierra materializó la negatividad en su Tour global del NO, un proyecto que inició en julio del 2009 en la parte industrial de Lucca, Italia. La pieza consiste en transportar en un camión la palabra NO monumentalizada, en la disponibilidad de múltiples a pequeña escala, pulseras, fotografías y una road movie documentando al Tour. El recorrido que ha hecho hasta ahora ha sido: de una carpintería a una excaballeriza en Lucca, Italia a Milán, de Milán a Bernburg, Austria, de Benburg, Austria a Berlín, en Alemania. La última aparición de la que se tiene cuenta de NO fue en Miami para la feria de Art Basel en diciembre de 2009. Sierra declaró acerca de la pieza que: “Las personas que están luchando activamente contra el sistema necesitan imágenes y los artistas se las debemos proporcionar. Este NO está hecho para todos los que ya están hartos de la injusticia, la dominación, la censura y la opresión.” También dijo que “NO expresa una respuesta a la universalmente reconocible imposición. NO es el ejercicio más claro del derecho a disentir ante la realidad como un todo y antes el futuro que nuestro Estado contemporáneo parece proyectar del lado nuestro.”



En El Hombre Rebelde, Albert Camus declaró que un hombre que dice no es un hombre rebelde. Sin embargo, esta negación no implica necesariamente una renuncia: “Un esclavo, que ha recibido órdenes toda su vida juzga de pronto inaceptable una orden. ¿Cuál es el contenido de ese “no”? Este “no” es una toma de conciencia; un movimiento que puede extenderse a la rebelión en contra de lo que antes se aceptaba; decir no es un impulso casi retroactivo. Para Camus este “no” “es resistencia; es el movimiento por el cual un hombre se alza contra su situación y la creación entera.” No obstante, el gesto de decir “no” fue vaciado de significado al desaparecer la dialéctica y al hacerse el poder más insidioso. En Clown Torture de Bruce Nauman (1987) aparece un bufón gritando “no” vaciado de contenido por lo absurdo propio al propio gesto evocando la disolución de la dialéctica del posmodernismo. Tal negatividad es incapaz de sublimar, destruir, superar o evidenciar y de producir algún conocimiento. El adiós a la dialéctica redujo las capacidades políticas al parasitismo, la infiltración, la desesperación, a la risa cínica. Precisamente de allí surge la negatividad de la invitación generalizada de Sierra a ejercer el derecho básico de disentir (lo que le da a la pieza un tono demagógico). Sin embargo, con este gesto Sierra elige entender al poder y a las relaciones de poder como pura negatividad abstracta. Concebir al poder de esta manera, esbozar la dominación como un hecho general y el “decir no” se alejan de una estrategia coherente – intencionalmente, claro está, desde la posición del cínico. Primero, porque el poder no es una estructura binaria compuesta de dominantes y dominados sino, como nos enseñó Foucault, el poder es una producción multiforme de relaciones de dominación al servicio de determinados intereses. Las relaciones de dominación son mecanismos o instancias de formación de poder y se encuentran en todos los aspectos de la sociedad: familia, escuela, medios e instituciones. La represión por parte del estado, los dispositivos de seguridad y las relaciones de producción explotativas son la puesta en práctica de estas relaciones de dominación. Esto quiere decir que la fuente de la sumisión y la sujeción no es sólo el estado o las corporaciones, sino que se basan en los dispositivos de poder que les preceden y que se manifiestan de manera dispersa en la familia, en la escuela y en los medios de comunicación. El poder dejó de ser autoritario y represivo para hacerse persuasivo y moldear a los cuerpos y a las almas por medio de dispositivos albergados en la psique colectiva. Estos dispositivos se agrupan en técnicas que rigen los procesos de vida y que producen efectos de normalización, verdad y conocimientos. ¿Cómo sería posible abrir espacios fuera de la posición hegemónica y de su (fútil) negación y más allá de la política de la denuncia, parásito de lo que niega? Zizek propone al “Yo preferiría no hacerlo” de Bartleby como alternativa a la denegación o a la oposición. Según él, el enunciado: “Prefiero no hacerlo” es un punto de negación abstracta el cual en vez de superar a la negación es un movimiento que construye un nuevo orden, el sitio de creación de lo nuevo. Este movimiento va de algo a la nada, del vacío a un lugar propio. El “prefiero no hacerlo” es también una forma de retirada de la resistencia, de la caridad, de la industria del arte, del activismo, del budismo, yoga y new age, es una retirada justamente abstracta sin que se llene de contenido.
Hoy en día, al imperar el realismo nada parece oponerse a lo real, porque vivimos justamente sumergidos en una representación del mundo que excluye cualquier contradicción. Y sin embargo, este realismo al conferir la apariencia de denuncia, de conciencia política y social, de escándalo, de pensamiento hegemónico, de impotencia, es ilusorio – al confundir la subjetivación con la apariencia y con el Ser, a la matriz con el evento. Un antídoto sería en lugar de “decir lo que no se dice,” de suscribirse al imperativo de decir lo indecible. Ello implica fidelidad al evento y a lo nuevo, que es la aparición de nuevas sensibilidades. También significa justamente exponer esta confusión entre Ser (la continuación o la imposibilidad de lo real) y la apariencia (el aparecer de lo sensible), y distinguir entre Ser y acción y entre Ser y modo de vida. La situación solicita urgentemente continuar ante la imposibilidad de continuar y suscribirse al imposible de expresar lo que todavía no existe ni ha aparecido en el mundo. Puede ser que el cínico compare tal imperativo aestético-político con el castigo de Sísifo de repetir fútilmente la misma ardua tarea durante toda la eternidad. Y puede ser también que la única finalidad del castigo de Sísifo fuera de mantenerlo ocupado impidiendo que su mente inventara nuevas tretas; pero el día menos pensado, a Sísifo se le va a ocurrir algo nuevo y volverá a subir a la tierra.

domingo, 23 de mayo de 2010

Super quotes

DO NOT GIVE THE WHITE MAN THE RIGHT TO BELIEVE THAT ALL MEN AND WOMEN ARE BORN EQUAL. (No le confieras al hombre blanco el derecho a creer que cada hombre y cada mujer han nacido iguales)
Mahmoud Darwish, "Speech of the Red Indian" (1992)


SUICIDE AND SELF-DESTRUCTION
IS THE FIRST WAY THE SHITTED-ON START SHOWING ANGER AGAINST THE SHITTERS.
(El suicidio y la auto-destrucción
es la primera forma en la que los cagados empiezan a mostrar furia en contra de los cagadores).
Kathy Acker, "Algeria" (1984)

viernes, 14 de mayo de 2010

Anti-Capitalismo, Capitalismo y Dialéctica



Mark Fisher sobre el nuevo libro de Jameson, Valences of the Dialectic (Verso, 2009):

Frederic Jameson busca incitar un estilo de pensamiento del que pudieran extraerse potenciales utópicos de lo que parecen ser los fenómenos culturales más distopicos de nuestra época. Su idea de la ‘distopia como réplica”: implica revertir el sentido común de izquierda el cual considera que Wal-Mart es el un mal irremediable. El sombrío juicio de un CEO de Wal-Mart citado por Jameson diciendo que “Wal-Mart ha matado la libre emprendeduría en América” indica hacia cual dirección va Jameson: Que el anti-capitalismo puede venir de direcciones inesperadas. Para Jameson, la dialéctica es el interdicto de pensar a lo negativo y a lo positivo al mismo tiempo, en la unidad de un solo pensamiento, allí donde lo moralizante quiere tener el lujo de condenar a ese mal sin poder particularmente imaginar alguna alternativa. Bajo esta lógica, Wal-Mart crea la pobreza la cual sus precios bajos mejoran y hacen más llevadera. Es una operación famosa y racionalizada la cual satisface nuevos deseos usando modos innovadores de distribución

lunes, 10 de mayo de 2010

BRANDING AWRY: CALDERÓN HACIENDO (DE NUEVO) EL RIDÍCULO



Felipe Calderon vestido de chamula en mayo 2010





Felipe Calderon vestido de militar en 2007


En enero de 2007 Calderón apareció junto con su gabinete de seguridad en un acto oficial en una base militar vestido de “comandante supremo.” En su discurso le declaró la guerra al crimen organizado, les rindió tributo a soldados, marinos y policías y celebró las exitosas operaciones emprendidas contra el narcotráfico en Michoacán a un mes de haber tomado el poder. Aprovechó la ocasión para reiterar su disposición y empeño para imponer paz en el México amenazado por el crimen organizado en una larga lucha que costaría muchas vidas y dinero. Está de más mencionar que tres años y 24 mil muertos después, el fracaso y la futilidad de esta guerra son más que contundentes. En 2008 y este mayo del 2010 Calderón apareció en un acto oficial en Chiapas vestido con la indumentaria que cinco líderes indígenas le pusieron: el chuj de lana, el sombrero con listones de colores, pañuelo y morral de cuero. En esta ocasión agregó una plegaria a la parafernalia: “Dios de los chamulas, ilumínanos para gobernar, para trabajar siempre a favor de los más pobres.” En su discurso se declaró ser “amigo y hermano” de los indígenas y durante su visita a Chiapas, se la pasó contando anécdotas de familiares enfermos: “la tía Lucy se está curando” (de cáncer).
Al comparar estos eventos oficiales protagonizados por el presidente se nota la infiltración de la lógica corporativa de “branding” en la política (ya presente desde Vicente Fox, con sus botas y cinturón charros y su devoción por la Virgen de Guadalupe; hay que notar que los últimos presidentes también se han tomado la foto con los chamulas con el chuj puesto). En las dos instancias mencionadas, Calderón aparece como una burda imagen de marca haciendo transparente el brand de su gobierno: en el primer caso, la equivalencia entre poder político y poder militar (que evoca inevitablemente al fantasma de las dictaduras sudamericanas del siglo XX), el autoritarismo moralista y la imagen de la disuasión como violencia mítica. En el segundo caso, la imagen de marca de Calderón ejerce sobre-identificación con los indígenas, dirigiéndose a ellos como “amigo y hermano” cual ladino jugando a la diplomacia como si creyera en la democracia y hubiera una relación simétrica y ancestral entre el gobierno y los indígenas. Los comentarios privados sobre la salud de su familia muestran un líder accesible y humano buscando la empatía de sus gobernados. En este caso de Estado como imagen de marca, más allá de los viejos artilugios de la propaganda (que alimentaba los deseos colectivos de la clase media), se nos presenta una situación completamente distinta de lo que parece y que propone falsas alternativas políticas a problemas socio-económicos reales y urgentes. Por ejemplo, cambiar la libertad por la seguridad o las formas legítimas de ganarse la vida en nombre del desarrollo y progreso.

El aparato militar y de seguridad (subsidiado en parte por EU bajo el Plan Mérida) y la poca credibilidad en la efectividad de la estrategia para deshacerse del narcotráfico – cualquiera sabe que la frontera entre legalidad e ilegalidad en el intercambio, distribución producción y circulación de bienes es porosa por estar sujeta precisamente a los intereses de poder – hacen pensar que dicha estrategia sea en realidad el instrumento y la justificación para reforzar el aparato de represión y de desposesión del Estado en contra del pueblo. Por ejemplo, en la carretera de San Cristóbal al DF hay un retén militar aproximadamente cada 100 kms que claramente más que combatir el tráfico de armas y sustancias ilegales, afecta a civiles, provocando efecto de disuasión y miedo y efectuando control sobre la población.

La prueba de que las estrategias de la marca de “el México de Calderón” de militarización del país y de proclamar “amistad y hermandad” con los indígenas son instrumentos de desposesión, son los recientes actos de expropiación y destrucción por parte del gobierno del bien común y privado (entre otros muchos) en Jalisco, Guerrero y Chiapas. A principios de este año en Chiapas, 70 elementos de la policía entraron violentamente a la propiedad de la antropóloga Astrid Maribel Plato Durán y a cuatro otras aledañas destruyendo cinco cabañas, cercos, cimientos y caminos. Después de arrasar con los terrenos los policías limpiaron los escombros y proclamaron haber actuado en nombre del presidente municipal, quien tiene un predio que colinda con el de los afectados. Días después Mariano Díaz Ochoa declararía que el acto había sido un error. Un desalojo “pacífico” reciente fue el de dos predios en los que había asentamientos irregulares en la reserva de la Biosfera de los Montes Azules, supuestamente para salvaguardar el patrimonio ecológico de Chiapas. Para controlar la resistencia y desacuerdo en el campo Chiapaneco, el gobierno de Juan Sabines reparte dinero, amenaza y encarcela disidentes. Una considerable cantidad de comunidades se ha movilizado recientemente en contra de la construcción de la carretera San Cristóbal-Palenque. Amenazados de despojo y defendiéndos, son sujetos de persecución y asesinatos a manos de paramilitares y policías. Éstos casos no son sin precedentes ni únicos en los que se ejecutan acciones en vistas a la expropiación de terrenos o de comercialización de ejidos y reservas ecológicas para llevar a cabo proyectos (privados) rentables de desarrollo urbano, turismo o tecnología energética. Con antecedentes como San Salvador Atenco y la presa Picachos en Sinaloa, otras dos instancias son La Parota en Guerrero y El Zapotillo en Jalisco. Estos proyectos de construcción de represas se presentan como símbolos de desarrollo, energía limpia y alternativas frente a la crisis climática. Sin embargo, y de acuerdo con Silvia Ribeiro, nada de ello es verdad y los beneficiarios son un puñado de empresas transnacionales subsidiadas por el gobierno que con dichos proyectos van a controlar el agua, a hacer negocio con la construcción y generación de energía, mientras que despojan y destruyen a las comunidades privándoles de formas legítimas de ganarse la vida. Los despojos se explican con el actual movimiento neoliberal de acumulación primitiva a nivel mundial; en este caso y citando a Arundhati Roy: “Las represas son un medio seguro para desarraigar a los campesinos de su entorno y una manera descarada de quitarles a los pobres agua, tierra y recursos naturales para dárselos a los ricos.” Por otro lado, la tendencia intensificada de privatizar las funciones esenciales del gobierno hace que éste se haya transformado paulatinamente en una coraza hueca que sustenta una imagen de marca. Y la identidad de marca del México de Calderón es la esquizofrenia de la coexistencia de políticas progresivas con reaccionarias: la legislación de la unión de parejas gays y su derecho a la adopción y la penalización del aborto, la mano dura militarizada y el presentarse como “amigo” del pueblo y sujeto de empatía: haciendo que proliferen signos sin sustancia (como la parodia del “Bicentenario” patrocinada por el Estado). Se ha dicho ya que reconfigurar la acción política (si es que todavía es posible), implica ir más allá de rebelarse, tomar el poder o resistir (¿un retroceso?), estar a la defensiva del Estado, buscar la auto-organización y la sustentabilidad, darle la espalda al poder. También sería plantear nuevas formas de conceptualizar los nuevos problemas que encaramos, más allá de la negatividad de la crítica y la retórica del discurso, transmitiendo ideas nuevas con el silencio de la convicción.

Fuentes:

• La Jornada, 4 de enero de 2007, disponible en red: http://www.jornada.unam.mx/2007/01/04/index.php?section=politica&article=003n1pol
• La Jornada, 8 de mayo de 2010, disponible en red: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/08/index.php?section=politica&article=005n1pol
• Luis Hernández Navarro, “La magia del chuj” La Jornada 11 de mayo de 2010, disponible en red: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/11/index.php?section=opinion&article=019a2pol
• Revista Jovel No.43, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México (Febrero 2010)
• Naomi Klein, No Logo y and political culture, The Guardian, 16 de enero de 2010 disponible en red: http://www.guardian.co.uk/books/2010/jan/16/naomi-klein-branding-obama-america
• Silvia Ribeiro, “Mitos y engaños de las grandes represas,” La Jornada, 8 de mayo de 2010 disponible en red: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/08/index.php?section=opinion&article=021a1eco